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CINCUENTA AÑOS DESPUES EN EL ADVENTISMO

Hace cincuenta años, nuestra amada iglesia tomó un giro devastador. La Conferencia General accedió a responder a las preguntas de los evangélicos acerca de la fe adventista del séptimo día. El Dr. Donald Barnhouse, en aquel tiempo, pastor de la Iglesia Presbiteriana Décima en Filadelfia y editor de una de las revistas Evangélicas mas leídas de aquella época, y el Dr. Walter Martin, un líder teólogo Bautista, dirigieron la investigación. Los pastores LeRoy Froom, Roy Allen Anderson, y W. Reid de parte de la Conferencia General proporcionarón las respuestas.
Al año siguiente, el libro “Los Adventistas del Séptimo Día responden preguntas sobre doctrina” (ampliamente conocido en inglés como "Questions on Doctrine") se publicó y se convirtió en una sensación de la noche a la mañana. Si bien gran parte de este libro fue excelente, mi hermano, Russell y Yo, nos alarmamos por lo que leímos. En este libro había un esfuerzo sutíl de minimizar el papel profético de la hermana White, de afirmar la creencia evangélica que Jesús tomó la naturaleza humana no caída, y de aceptar que la expiación se completó en el Calvario, y no en el santuario celestial. Este último error especialmente socavando el mensaje de los tres ángeles y el clamor de medianoche. Además, el verdadero poder del mensaje Bíblico de la victoria sobre el pecado no estaba claramente indicado. El adventismo estaba entrando a la ”Nueva Teología”
Basado en las respuestas que recibieron, los evangélicos llegaron a la conclusión de que los Adventistas del Séptimo día eran cristianos legítimos, dignos de ser aceptados como parte de la comunidad cristiana verdadera, en lugar de un culto o secta. De alguna manera nos sentimos halagados. Muchos de nuestros miembros han comprado este libro, pensando que es una presentación auténtica de las verdaderas creencias de nuestra iglesia. Pronto los pastores, obreros Biblicos, maestros, y otros, fueron graduados de nuestras instituciones sin tener alguna idea del mensaje de los tres ángeles.
El Presidente de la Conferencia General Robert Folkenberg. Declaró más tarde, que éramos adventistas evangélicos del Séptimo día. Ciertamente debemos ser adventistas del Séptimo día que hagamos evangelismo, pero no somos adventistas evangélicos. Si somos fieles a la Palabra de Dios y al Espíritu de la Profecía, no podemos negar o minimizar el degollamiento espiritual que ha acontecido en los últimos cincuenta años, como resultado de este libro. Muchos de nuestros miembros tienen sólo un conocimiento parcial del mensaje adventista, la plenitud de este mensaje está siendo limitado por los errores que se han introducido.
Dios levanto a los adventistas del séptimo día como iglesia remanente, y los levanto para tomar un lugar que ninguna otra iglesia puede tomar en este mundo; es decir, el evangelio eterno, que incluye la proclamación de la hora del juicio. Por eso nosotros no podemos hacer ningún otro compromiso. Debemos poner a prueba todas las creencias por un categórico "Así dice el Señor."
Oro para que cada persona que lea esto entienda la verdad de las Escrituras y que viva una vida santa a través de la gracia y el poder de Jesús. Oramos para que nuestra voz suene siempre fuerte contra todas las intrusiones falsas en el sistema de creencias de la iglesia Adventista del Séptimo Día.
Colin D. Standish, Presidente del Instituto Hartland.
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"La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos"
La Educación. Pág 57
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